LETRA Y
(Comentarios, gacetillas y dislates)

 

ADIÓS A NEGRUCHA SETA


Siempre se supone que quien está en este lugar, detrás de un micrófono, ejerciendo una actividad casi periodística en un programa cultural, debe estar en condiciones de hablar de cualquier tema de su supuesta competencia.

Confieso que no es tan así.

Porque cuando uno tiene mucho dolor en el corazón, las palabras se resisten a salir por su conducto natural porque hay algo que les impide el paso y tienden mas bien a convertirse en lágrimas.

Esto es lo que me pasaba al escribir estas líneas y me pasa ahora al leerlas, a pesar de haber recurrido a la escritura para poder manifestarme en forma más o menos comprensible.

Para hablar de Negrucha Seta desde el punto de vista artístico es necesario remitirse a su historial en las tablas o a su labor como directora o docente teatral que testimonia una larga y exitosísima carrera que todos, en alguna medida, conocimos de primera mano  como espectadores o a través de los medios periodísticos. Pero a mí me toca de una manera especial porque esa mujer dueña de una vitalidad asombrosa y que tenía un magnetismo tal que subyugaba por capacidad y pasión, me distinguía con su amistad y ocasionalmente, al encontrarme en el banco, o en un comercio y bien por la calle me decía: “Estamos preparando una obra, ensayamos en el Sindicato de Trabajadores Municipales, de martes a viernes a las 10 y media (de la noche) mas o menos, porque ... viste que con el tema del trabajo no todos pueden temprano ... por qué no te das una vuelta?” (Así fue su última invitación). Cuando llegaba, otras veces antes aun, tenía un libreto a mi disposición para que pudiera forjarme mi propia opinión sobre la pieza.

Un día hace mucho tiempo le pregunté: - Negra, todos ustedes (me refería al grupo “No todo está perdido”) son artistas talentosos, veteranos, con un conocimiento en materia teatral del que yo carezco ... ¿En qué puede contribuir mi opinión de simple espectador?

Me miró con una sonrisa y dijo:- No sos tan simple espectador, pero por espectador ... tu visión de la obra nos puede aportar un ángulo distinto al que nosotros tenemos y que por estar metidos en la cosa no alcanzamos a ver.

No sé si alguna vez mi opinión sirvió de algo, si sé que cuando discrepaba en algo con su óptica respecto de la puesta defendía su posición con convencimiento y pasiones enormes.

En la última obra que pudimos disfrutarla como actriz, después de varios años dedicada solamente a la dirección, mi comentario, entre muchos elogios en general, fue que cada intervención suya era para una postal de expresión sobre un escenario. Era una actriz que convencía y conmovía, y uno se quedaba extasiado ante la maravilla de su talento.

Tuve la felicidad de entrevistarla en varias oportunidades en mi programa radial y cada una de ellas se constituyó en una fiesta,  porque Negrucha era de esas personas que son la delicia de cualquier entrevistador... con una pequeña pregunta bastaba para que tomara el micrófono y no parara de hablar. Pero lo importante no era que llenaba un espacio ... lo importante es que toda su charla destilaba un poderoso jugo teatral que uno era capaz de beber sin medida hasta embriagarse de palabras, gestos, miradas, intenciones ... porque aunque inconscientemente también allí la Negra actuaba ... porque ella era uno de los rostros del Teatro.

La frase por repetida tal vez esté un poco gastada, pero no por ello es menos cierta. Alberto Cortez dice que “cuando un amigo se va deja un espacio vacío ...” La partida de Negrucha nos deja un hueco enorme por amiga y por artista. Para mí la actriz más grande que ha dado el teatro en Rojas.

(Comentario difundido en el programa “Hablando de Cultura”, conducido por Juan Carlos Castro en FM 92.4 Radio Rojas, el día 27 de enero de 2001)


 

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